El primer proyecto de El Departamento para El Departamento.
El cliente es lo tercero. La empresa va primera.
Os dedicáis a cuidar las marcas de las empresas líder de España y del mundo. Estos son los números de vuestra marca, con fuentes.

Recoger datos y tabularlos ya casi no cuesta: la IA lo hace en 30 segundos, y te lo entrega en un excel cojonudo. Lo que no sabe simular es el criterio de quienes suman 100 años leyendo un mercado. Cuando lo barato se vuelve gratis, lo que se paga es el juicio: a ese oficio yo lo llamo investegia.
La IA no tiene campo, ni cuanti, ni cuali, ni vuestro criterio.
Vuestra marca es lo único a salvo de la IA.
No vengo a presentaros nada. Vengo a haceros preguntas para que lleguéis vosotras a una conclusión que os podáis firmar.
Ponemos el marco y bajamos la guardia. Hoy El Departamento es un cliente más que entra por la puerta. Lo tratamos como tal.
Si esta empresa os llamara hoy: ¿cuál es su problema real y cuál es solo el síntoma? Diagnóstico en frío, sin soluciones todavía.
En la pizarra, la versión real, no la bonita, de cómo entra un proyecto desde que alguien se acuerda de vosotras hasta que cobráis. ¿Dónde hay sistema y dónde hay fe?
En la pizarra, dos ejes: precio y autoridad percibida. Con post-its colocáis a Kantar, Ipsos, las boutiques premium... y a El Departamento. ¿Dónde caéis hoy y dónde deberíais caer? La distancia entre esos dos post-its es vuestra estrategia.
Dos columnas: lo que ya no puede ser titular, y lo que sí debe liderar. Qué parte del carácter sigue viva al subir de categoría, y qué ya no es ingenio sino costumbre.
No cerramos una web. Salimos con 2 o 3 casos elegidos, un primer borrador de posicionamiento y la sensación clara de que esto ya no depende de inspiración, sino de sistema.